La Culminación del Camino: Samadhi, la Conciencia Superior
Hemos recorrido juntos un largo camino. Durante ocho semanas, hemos explorado cada aspecto del Noble Sendero Óctuple del Buda, desde la Visión Perfecta hasta el Esfuerzo Perfecto y la Atención Perfecta. Hoy llegamos al final de este viaje extraordinario: el octavo y último paso del sendero, conocido como samyak samadhi, que comúnmente se traduce como «Meditación Correcta» o «Concentración Correcta», aunque como veremos, estas traducciones no capturan plenamente su significado profundo.
Antes de adentrarnos en este tema culminante, recordemos brevemente la estructura del Sendero. Sangharákshita nos enseñó que el Camino Óctuple se divide en dos secciones principales: el Sendero de la Visión y el Sendero de la Transformación. El primero representa la intuición inicial o experiencia de la Realidad Última, correspondiente únicamente a la Visión Perfecta. El segundo, mucho más largo y complejo, abarca todos los demás pasos, desde el segundo hasta el octavo, representando la transformación gradual de todos los niveles de nuestro ser de acuerdo con esa visión inicial.
El Silencio de lo Sublime
Sangharákshita hacía una observación fascinante: cuanto más avanzado es el estadio de la vida espiritual, menos hay realmente que decir sobre él. En las escrituras budistas, el Buda habló extensamente sobre ética, moralidad y conducta, entrando en gran detalle. Pero cuando se trataba del nirvana, la Meta Última, había muy poco que decir. De hecho, hay sutras donde se le hacían preguntas sobre la naturaleza de la Iluminación y el Buda simplemente permanecía en silencio.
Lo mismo ocurre con el Sendero Óctuple: hay mucho que decir sobre el Habla Perfecta, la Acción Perfecta o el Sustento Perfecto. Incluso sobre el Esfuerzo Perfecto y la Atención Perfecta hay material abundante. Pero cuando llegamos a samadhi perfecto, encontramos relativamente menos para expresar en palabras. Este silencio no indica falta de importancia, sino todo lo contrario. En la vida mundana, cuanto más hablamos de algo, más importante parece. Pero en la vida espiritual es exactamente al revés: cuanto menos podemos decir sobre algo, más verdaderamente importante es.
¿Qué es Samadhi?
La palabra samadhi es la misma en sánscrito y pali, lo cual es inusual. Literalmente significa «el estado de estar firmemente fijado o establecido». Pero este término puede entenderse de dos maneras distintas y fundamentales:
Primera: Como la fijación de la mente en un objeto, es decir, samadhi como concentración mental. Este es el significado más común en los textos Theravada del Canon Pali, donde generalmente se entiende como concentración o unificación mental.
Segunda: Como la fijación o establecimiento, no solo de la mente sino del ser entero, en cierto modo de consciencia o estado de consciencia, es decir, en la Iluminación misma. Este es el significado que prevalece en los sutras Mahayana, donde la palabra samadhi se reserva para este estado superior, mientras que la concentración se conoce como samatha.
Esta distinción es vitalmente importante. Si interpretamos el samadhi perfecto, la fase culminante del Sendero Óctuple, meramente como concentración, todo el significado de esta etapa y del Sendero mismo se distorsiona. Desafortunadamente, esto es lo que ocurre con frecuencia cuando se traduce como «Concentración Correcta», dando la impresión de que todo el camino espiritual del Buda culmina simplemente en una buena concentración mental.
Sangharákshita señalaba que en tiempos modernos, cada paso del Sendero Óctuple tiende a ser interpretado de manera limitada y estrecha, haciendo que parezca poco atractivo o condicionado. Pero el samadhi perfecto es mucho más que buena concentración. Representa esencialmente la culminación, la fructificación del proceso completo de transformación. Representa el estado de estar completa, perfecta y totalmente transformado, de arriba abajo, en todos los aspectos y fases del ser. Es la transformación total de un estado no iluminado a un estado Iluminado. Significa que la Visión Perfecta con la que comenzamos ha triunfado finalmente y ahora reina suprema en cada nivel de nuestra existencia.
Los Tres Niveles: Samatha, Samapatti y Samadhi
Para comprender mejor el samadhi perfecto, Sangharákshita nos guiaba a través de tres términos que representan una progresión única de experiencias espirituales:
1. Samatha: La Tranquilidad
Samatha significa literalmente «tranquilidad» o «pacificación». Es un estado de paz profunda y calma, no solo de la mente sino de todo el ser. En este estado, la actividad mental discursiva, el parloteo constante de la maquinaria mental, es mínima o está completamente ausente. Samatha corresponde a los cuatro dhyanas (o jhanas en pali), los estados de consciencia superior.
Sangharákshita describía tres grados de samatha:
Primer grado: Concentración en un objeto material o burdo. Por ejemplo, si meditamos sobre una imagen del Buda, miramos esa imagen física con plena atención, excluyendo todo lo demás, plenamente concentrados con los ojos abiertos.
Segundo grado: Concentración en la contraparte sutil del objeto. Cerramos los ojos y visualizamos esa imagen del Buda tan claramente como si nuestros ojos estuvieran abiertos. Vemos la contraparte sutil, mental, de esa imagen dentro de nuestra propia mente. Esta concentración es mucho más intensa.
Tercer grado: Absorción en el objeto. Continuamos concentrándonos cada vez más intensamente en esta contraparte sutil hasta que nos asimilamos a ella, nos fusionamos con ella. La distinción entre sujeto y objeto desaparece, y nos volvemos uno con el objeto de concentración.
2. Samapatti: Los Logros
Samapatti significa literalmente «logros» o «realizaciones». Son experiencias obtenidas como resultado de practicar la concentración. Sangharákshita explicaba que el tipo y grado de experiencias depende mucho del temperamento personal, no necesariamente del nivel de desarrollo espiritual.
Las experiencias más comunes incluyen:
Luces: Al concentrarse la mente, podemos ver luces de varios colores (blanca, amarillenta, azulada, ocasionalmente roja o verde), señal de que el nivel de consciencia se ha elevado.
Sonidos: Algunas personas escuchan notas musicales profundas y sostenidas, como mantras, o incluso palabras pronunciadas claramente dentro de sí mismas.
Aromas: Percepción de fragancias dulces que impregnan el espacio, como jazmín o rosas.
Visiones panorámicas: Paisajes que se despliegan ante uno, patrones geométricos brillantes, formas tipo mandala, figuras y rostros.
Cambios corporales: Sensaciones de peso extremo o ligereza, calor o frío intensos, que incluso pueden ser percibidos por otros.
Facultades sutiles: Desarrollo de clarividencia, clariaudiencia o percepción de los pensamientos ajenos.
Estados emocionales elevados: Experiencias de alegría intensa, éxtasis, paz inefable.
Más importante aún, pueden surgir destellos de Insight. De repente, es como si un velo se rasgara y viéramos las cosas como son, aunque solo por un instante. Comprendemos la verdad de una enseñanza que conocíamos intelectualmente pero nunca habíamos realizado realmente. Cuando tenemos ese destello de insight, nos damos cuenta de que antes, cuando lo conocíamos solo por libros, no lo conocíamos en absoluto.
3. Samadhi: El Estado Iluminado
Finalmente llegamos al samadhi propiamente dicho: el estado de estar fijado, establecido en la Realidad, es decir, el estado de ser Iluminado, de ser un Buda.
Este estado puede describirse negativamente como la destrucción completa de los tres asravas (flujos venenosos o sesgos):
- Kamasrava: el sesgo hacia el deseo de contacto con cosas materiales
- Bhavasrava: el apego a cualquier modo de existencia condicionada
- Avijjasrava: el sesgo hacia la ignorancia espiritual
Positivamente, Sangharákshita mencionaba tres aspectos o dimensiones del samadhi:
El Sin-Imágenes: Perfecta libertad de todos los pensamientos y conceptualizaciones. Imagina estar completamente consciente al nivel más alto posible, pero sin pensamiento discursivo. Como un cielo azul brillante y claro, sin ni siquiera una mota de nube.
El Sin-Dirección: Un estado sin preferencia particular, sin tendencia en ninguna dirección específica. Como una esfera en reposo sobre un plano perfectamente horizontal, sin razón para rodar en ninguna dirección. No hay deseo individual o egoísta.
La Vacuidad (Sunyata): La realización plena y completa de la naturaleza última de la existencia. No es solo un destello como en la Visión Perfecta, sino una realización total y perfecta de la Realidad Última.
La Enseñanza de Hui Neng
Sangharákshita hacía referencia a una enseñanza crucial del Zen: Hui Neng declaraba que samadhi y prajna (sabiduría) no son diferentes. Samadhi es la quintaesencia de prajna, y prajna es la actividad de samadhi. Como una lámpara: samadhi es el cuerpo de la lámpara, prajna es su luz.
Algunos estudiantes occidentales han malinterpretado esto, pensando que Hui Neng decía que la concentración y la sabiduría son lo mismo. Pero no es así en absoluto. El samadhi de Hui Neng es samadhi en el sentido más elevado: el estado de estar establecido en el modo de consciencia plenamente iluminado. Hui Neng rechazaba explícitamente la idea de que el samadhi fuera simplemente sentarse quieto sin que surja ninguna idea. Decía que si así fuera, nos convertiríamos en objetos inanimados. El verdadero samadhi, en el sentido Ch’an o Zen, es idéntico bajo todas las condiciones y circunstancias, no solo cuando nos sentamos a meditar.
El Camino como Crecimiento, no como Escalera
Sangharákshita nos advertía sobre interpretar demasiado literalmente la metáfora del «camino». Aunque es cierto que la vida espiritual consiste en seguir un sendero, también es cierto que no es como caminar por un sendero físico donde dejamos atrás cada etapa conforme avanzamos. La vida espiritual es un proceso acumulativo, como hacer rodar una bola de nieve que crece y se expande constantemente.
Seguimos todos los pasos del Sendero Óctuple todo el tiempo. No experimentamos la Visión Perfecta y luego la olvidamos para pasar al siguiente paso. Es por eso que anga significa «miembro» o «brote», no «paso» o «etapa». Es el arya astangika marga, el sendero de ocho miembros, no realmente el sendero de ocho pasos.
El crecimiento espiritual es como el crecimiento de un árbol. Cuando cae la lluvia, el agua se absorbe por las raíces, la savia sube por el árbol y se extiende a las ramas y ramitas. El árbol crece. Luego puede haber una pausa, un período seco, hasta que vuelve a llover. Entonces la savia no solo llega a las ramas sino que las hojas comienzan a desplegarse. Después de otro intervalo, tal vez una lluvia torrencial, no solo la savia llega a las hojas sino que las flores comienzan a abrirse.
Seguir el Sendero Óctuple es exactamente así. Tenemos un atisbo de realidad, una experiencia espiritual, un momento de Visión Perfecta, como la lluvia que cae. Esta Visión Perfecta, como la savia que sube, comienza a transformar diferentes aspectos de nuestro ser: la vida emocional, el habla, las acciones, el sustento, las voliciones y la consciencia. Este proceso se repite una y otra vez en niveles cada vez más elevados hasta que todo el ser está completamente transformado y nada queda sin transformar.
La Transformación Total
El samadhi perfecto representa el estado en que todo nuestro ser, toda nuestra consciencia, ha sido alineada con la Visión Perfecta original y ha sido completamente transformada por ella, desde los niveles más bajos hasta los más altos. Esto, por supuesto, es el estado de Iluminación o Budeidad. El sendero ha sido completamente recorrido, el camino se ha vuelto la meta, y todo el proceso de evolución superior ha sido perfeccionado y cumplido.
La enseñanza de Sangharákshita sobre el samadhi perfecto nos revela que no estamos simplemente intentando desarrollar una buena técnica de meditación. Estamos trabajando hacia una transformación completa y total de nosotros mismos, de todo nuestro ser en cada nivel, a la luz de la Visión Perfecta inicial. No es un logro técnico sino una transmutación del ser entero.
Este es el verdadero objetivo del Noble Sendero Óctuple: no caminar de un paso al siguiente dejando atrás cada etapa, sino crecer orgánicamente, permitiendo que cada momento de insight transforme progresivamente cada dimensión de nuestro ser hasta que todo esté impregnado por la luz de la Iluminación.
Llegamos así al final de nuestro viaje por el Noble Sendero Óctuple del Buda. Hemos seguido este camino, al menos en imaginación, desde la Visión Perfecta hasta el Samadhi perfecto. Que estas enseñanzas de Sangharákshita nos inspiren no solo a comprender intelectualmente este sendero extraordinario, sino a recorrerlo con nuestro ser entero, permitiendo que cada momento de visión clara transforme progresivamente todos los aspectos de nuestra vida hasta alcanzar esa transformación total que es la meta última del camino budista.
Aquí te dejamos la charla original de Sangharákshita