Evolución:
Inferior y Superior

Basado en la charla de Sangharákshita de 1969

El tema más importante: nosotros mismos

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste en completa soledad, sin deberes pendientes, sin tareas por hacer, simplemente para ser y reflexionar sobre ti mismo? En 1969, Sangharákshita comenzó su serie de charlas «La Evolución Superior» con esta pregunta provocadora, y hoy, más de cinco décadas después, sigue siendo igual de relevante—quizás incluso más. Esta entrada está basada en esa misma charla y trataremos de exponer las ideas principales de Sangharákshita sobre la evolución superior del ser humano desde una perspectiva moderna del budismo. A la vez, esta entrada es el inicio de una nueva serie de entradas basada en la serie de charlas de Sangharákshita: La Evolución Superior.

Alguien definió una vez la religión como «lo que hacemos con nuestra soledad». Pero en nuestro mundo moderno, especialmente en las grandes ciudades, muchos de nosotros simplemente no tenemos soledad. Estamos constantemente ocupados con cosas externas: trabajos, tareas domésticas, tráfico, responsabilidades. Y sin soledad, quizás tampoco tengamos religión—o al menos, no tengamos el espacio para el tipo de auto-reflexión profunda que transforma vidas.

Esta serie de charlas nos invita a detenernos y considerar el tema más importante que podríamos abordar: nosotros mismos. No una idea abstracta del «ser humano», sino nosotros en concreto; cómo existimos actualmente y cómo podemos llegar a ser.

Evitando la Trampa de la Distancia

Existe una trampa común cuando estudiamos temas profundos: la tendencia a aislarnos del material que estamos explorando. Cuando escuchamos una charla sobre emociones negativas, por ejemplo, es fácil pensar «sí, mucha gente tiene emociones negativas»—pero nunca pensar «yo tengo emociones negativas». Mantenemos el tema «allá afuera», como si estuviéramos estudiando seres de otro planeta.

En esta exploración de la evolución humana, debemos resistir esa tentación. Cuando hablamos del ser humano, hablamos de nosotros mismos. Este es un estudio de auto-conocimiento. No hay «conferenciante arriba» y «audiencia abajo». La relación es más como la de un director de orquesta y los músicos: todos están creando la música juntos. Todos estamos participando en esta exploración de lo que significa ser humano y de lo que podemos llegar a ser.

La evolución: El concepto más importante del pensamiento moderno

La evolución es probablemente el concepto más importante del pensamiento moderno del siglo XX y que sigue teniendo un impacto en la visión de quiénes somos como humanidad y en quiénes podemos convertirnos. Aunque ideas vagas sobre desarrollo orgánico existían en la antigüedad, fue Charles Darwin quien, hace apenas 170 años, demostró científicamente este principio en el campo de la biología. Desde entonces, hemos descubierto que el principio evolutivo opera en cada campo del conocimiento y en cada departamento de la vida.

Como escribió Sir Julian Huxley:

«Las diferentes ramas de la ciencia se combinan para demostrar que el universo en su totalidad debe considerarse como un proceso gigantesco, un proceso de llegar a ser, de alcanzar nuevos niveles de existencia y organización, que puede llamarse apropiadamente una génesis o una evolución.»

Esta visión de un universo evolutivo en constante proceso de transformación contrasta dramáticamente con la imagen estática y limitada que presentaban las religiones tradicionales. Pero lo más maravilloso de todo es que nosotros mismos estamos incluidos en este proceso. No somos observadores externos de la naturaleza, somos parte de ella. Como dijo Shakespeare: «…existe un arte que crea naturaleza, pero ese arte mismo es naturaleza.«

¿Qué es realmente la evolución?

Pero, ¿qué sucede realmente cuando algo evoluciona? Cuando un organismo simple se desarrolla en uno más complejo, ¿qué está ocurriendo? Existen dos respuestas principales a esta pregunta:

La explicación mecanicista dice que los elementos existentes simplemente se reorganizan en patrones más complejos, completamente por azar. Es como la teoría del «mono con una máquina de escribir»: si dejas a un chimpancé golpeando teclas durante millones de años, eventualmente producirá, por pura casualidad, las obras completas de Shakespeare. Del mismo modo, esta teoría sostiene que átomos rebotando en el espacio infinito eventualmente producirán todo lo que existe, puramente por accidente.

La explicación vitalista habla de una «fuerza vital» que guía el proceso evolutivo hacia una meta definida. Aunque es más satisfactoria que el mecanicismo puro, esta explicación tampoco es completamente adecuada, ya que describe lo que sucede más que explicar cómo sucede.

El Gran Salto: realidad absoluta y manifestación

Para comprender realmente la evolución, necesitamos dar lo que los budistas Shin llaman «el Gran Salto Lateral». Debemos comenzar postulando—no probando, sino postulando—una realidad absoluta que trasciende el proceso evolutivo. Esta no es materia ni mente como usualmente la entendemos, sino lo que podríamos llamar mente universal o conciencia cósmica: una conciencia sin distinción entre sujeto y objeto, trascendente, dichosa, vacía de individualidad separada.

¿En qué basamos esta postulación? En el testimonio unánime de los místicos, videntes y visionarios de todas las épocas y tradiciones, quienes han testificado la existencia de esta realidad absoluta más allá de los sentidos y la mente ordinaria.

Esta realidad absoluta es lo que se manifiesta a través del proceso evolutivo—pero no puede manifestarse completamente de una vez. Se manifiesta gradualmente, por etapas. Cuanto más complejo es el organismo, más puede la realidad manifestarse a través de él. Y es la presencia de esta realidad absoluta la que permite que los organismos alcancen niveles cada vez más altos de complejidad.

La vida en evolución puede manifestar cualidades completamente nuevas porque constantemente está extrayendo del reservorio inagotable de la realidad absoluta. La evolución es, por tanto, un proceso esencialmente auto-trascendente. Lo que no existía antes, llega a existir. Y el objetivo del proceso evolutivo es manifestar esta realidad absoluta cada vez más plenamente.

El Diagrama: mapeando nuestro viaje

Para hacer tangibles estas ideas abstractas, podemos visualizar un diagrama en forma de triángulo rectángulo. A lo largo de la hipotenusa, se marcan cinco puntos clave que dividen el proceso evolutivo en cuatro etapas distintas:

Punto 0: El punto de partida—la unidad subatómica en física, la ameba en biología.

Punto 1: El punto donde emerge la consciencia humana distintiva, donde el animal se convierte en humano.

Punto 2: El punto donde emerge la auto-consciencia plena—el ser humano en su mejor expresión que normalmente conocemos: consciente, inteligente, sensible, equilibrado, responsable. Aquí es donde la mayoría de nosotros aspiramos a estar, aunque muchos estamos considerablemente por debajo de este punto.

Punto 3: El punto donde emerge la conciencia trascendental—la conciencia de la realidad absoluta de manera decisiva y permanente. Es «el punto sin retorno», más allá del cual la regresión se vuelve imposible.

Punto 4 (Infinito): El Nirvana, la Iluminación completa, el estado de un Buda—un ser humano completamente perfeccionado.

Estos puntos dividen el proceso en cuatro etapas:

  • Etapa A: Lo infrahumano (mineral, vegetal, animal)
  • Etapa B: Lo humano (primitivo y civilizado)
  • Etapa C: Lo ultrahumano
  • Etapa D: Lo suprahumano o transhumano

Evolución Inferior vs. Evolución Superior

La sección desde el punto 0 hasta el punto 2 representa la evolución inferior—el camino que ya hemos recorrido. Es el dominio de la ciencia, especialmente de la biología. Desde el punto 2 en adelante se encuentra la evolución superior—el camino que aún nos queda por recorrer. Este es el territorio de la psicología avanzada, las artes, la religión en su sentido genuinamente espiritual, y lo que algunos llaman las ciencias «metabiológicas»—aquellas que van más allá del marco biológico ordinario.

Podemos estudiar al ser humano de dos maneras: en términos de lo que ha surgido (genéticamente) o en términos de hacia dónde se dirige (teleológicamente). La evolución inferior nos dice de dónde venimos; la evolución superior nos muestra hacia dónde podemos ir.

La Diferencia Crucial

Aunque la evolución inferior y superior forman un continuo—una surge de la otra—hay una diferencia radical entre ambas: la evolución inferior procede colectivamente, mientras que la evolución superior es un asunto individual.

En el reino animal, ningún individuo de una especie puede superar a otro en términos evolutivos. Un animal puede ser más grande o más fuerte, pero no diferente en esencia. Sin embargo, un ser humano puede superar a todos los demás, puede convertirse en algo diferente en tipo—puede convertirse en lo que a veces se llama el Nuevo Ser, un Buda, un Ser Iluminado.

Esto no es simplemente una versión mejorada del viejo ser humano, sino una especie completamente nueva de ser—lo que podríamos llamar una mutación metabiológica. Y aquí es donde la auto-consciencia, la atención plena o mindfulness que el budismo enfatiza tanto, se vuelve supremamente importante. Es esta consciencia de uno mismo como individuo la que constituye el punto de crecimiento de la evolución superior.

¿Realmente somos humanos?

Aquí nos enfrentamos con una pregunta incómoda: ¿Hemos alcanzado realmente el nivel humano completo? Es fácil suponer que todos los miembros de la especie humana son seres humanos completamente desarrollados, pero ¿es esto realmente cierto?

Para la mayoría de las personas, la primera preocupación debería ser asegurarse de que están llevando una vida verdaderamente humana. Solo después de eso tiene sentido pensar en una vida superior a la humana. La humanidad plena, para muchos de nosotros, es todavía algo por alcanzar.

El propósito de la religión verdadera

Si entendemos esto, podemos ver el verdadero propósito de la religión o la vida espiritual: debería estar preocupada por la producción de este Nuevo Ser, este Ser Iluminado. Desafortunadamente, muchas religiones se ocupan de otras cosas—conseguir conversos, construir edificios impresionantes, probar puntos doctrinales. Pero lo que cualquier religión o movimiento espiritual verdadero debería hacer es contribuir al proceso de la evolución superior, no perder tiempo y energía en cosas no esenciales.

Una visión unificada

Lo hermoso de esta comprensión extendida de la evolución es que unifica ciencia y religión, biología y metabiología, en un solo arco vasto que comprende toda la vida en todas sus manifestaciones y en cada nivel concebible. Podemos trazar un camino continuo desde la ameba hasta el ser humano no iluminado y, finalmente, hasta el Buda—el ser plenamente despierto a la realidad absoluta y que se identifica con ella.

Esta es una perspectiva inspiradora y, en cierto modo, consoladora. Nos permite entendernos mejor que nunca. Le da sentido a la existencia humana. Podemos ver exactamente dónde estamos parados. El ser humano ocupa el punto medio en todo el proceso evolutivo. Hemos llegado muy lejos y todavía tenemos mucho más por recorrer. Pero por lejos que tengamos que ir, podemos avanzar con alegría porque el camino está claro bajo nuestros pies y frente a nosotros.

Comenzando el Viaje

Esta exploración del concepto de evolución superior establece el marco para una comprensión completamente nueva de nuestra existencia. Nos muestra que no estamos atrapados en lo que somos ahora. La evolución no se detuvo cuando los humanos aparecieron en escena—continúa, pero ahora de una manera nueva. Ya no es algo que nos sucede colectivamente y sin nuestra participación consciente. Ahora es algo en lo que podemos participar activamente, individualmente, conscientemente.

La pregunta no es si la evolución continuará, sino si nosotros—como individuos—elegiremos participar conscientemente en ella. ¿Nos contentaremos con permanecer en el nivel donde nos encontramos, o aspiraremos a convertirnos en ese Nuevo Ser?

Las siguientes exploraciones en esta serie examinarán diferentes aspectos de esta evolución superior: la Era Axial cuando el Nuevo Ser comenzó a emerger en la historia humana, el papel del artista, la distinción entre religión tribal y religión universal, el budismo como el Camino de la Evolución Superior y mucho más.

Pero todo comienza aquí, con esta comprensión fundamental: somos seres en medio de un viaje evolutivo. Hemos venido de lejos, y podemos ir mucho más lejos. La evolución superior nos llama. La pregunta es: ¿responderemos?


Esta entrada está basada en la primera charla de la serie «La Evolución Superior» de Sangharákshita, impartida en 1969. Las ideas presentadas aquí son una interpretación y expansión de sus enseñanzas originales.

Aquí te dejamos la charla original de Sangharákshita